Kanji Bushido

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hakama

 

 

 

 

 

 



Bushido

Este término se refiere al principal código moral que se desarrolló entre la clase samurai (militar) de Japón sobre la base de la tradición nacional.
La primera vez que se empleó este termino, aparentemente ocurrió durante el período de la Guerra civil del siglo XVI, variando su contenido preciso históricamente a medida que evolucionaban las reglas samurai.
Lo que se mantuvo invariable fue su espíritu marcial que incluía el cultivo de habilidades atléticas y militares, así como el enfrentamiento sin miedo del enemigo en la batalla. La vida frugal, la humanidad y la honestidad fueron también considerados de gran importancia.

Al igual que el confucionismo, el Bushido requería del amor filial; pero originado en el sistema feudal, esto implicaba además que el honor supremo consistía en servir al señor feudal hasta la muerte. Si estas obligaciones eran conflictivas, el samurai estaba atado a la fidelidad a su señor, a despecho del sufrimiento que él pudiese causar a sus padres.

La racionalización final de la filosofía Bushido ocurrió durante el periodo Tokugawa (siglo XVII), cuando Yamaga Soko (1622-85) igualo al samurai con el "hombre superior", de Confucio, enseñando que su función esencial era ejemplificar la virtud a las clases mas bajas.
Sin descuidar la virtud confuciana básica, la benevolencia, Soko enfatizó la segunda virtud, la rectitud, la cual interpretó como "obligación" o "deber". Este estricto código del honor, como un asunto de vida y muerte, demandada una elección consciente y por tanto fomentaba la iniciativa individual al tiempo que reafirmaba las obligaciones de lealtad y amor filial. Se subrayaba la obediencia a la autoridad, pero el deber estaba primero, aún si este requería la violación de la ley. En tal caso, el verdadero samurai debía probar su honestidad y expiar su crimen contra el gobierno suicidándose.

Hacia mediados del siglo XIX, el Bushido se convirtió en una idea general, y la abolición legal de la clase samurai en 1871 lo hizo aún más una propiedad de toda la nación. En el sistema de educación publica, con el emperador reemplazando el señor feudal como objeto de lealtad y sacrificio, el bushido se transformó en el fundamento ético del entrenamiento. De esta manera, contribuyó tanto al surgimiento del nacionalismo japonés, como al fortalecimiento de la moral civil en tiempos de guerra hasta 1945.

Con la apertura de Japón al comercio occidental en 1853, forzada por el poderío naval estadounidense y el final consecuente del feudalismo, los Samuráis, o clase guerrera, que eran casi 2 millones dentro de una población aproximada de 30 millones, se convirtieron en un anacronismo y a pesar de sostener varias rebeliones, fueron erradicados. No obstante su desaparición como clase social, toda la literatura, el arte y la cultura japoneses estaban influenciados profundamente por las tradiciones de los Samuráis, y su espíritu aún sobrevive y se manifiesta en diversidad de formas. Una de ellas, mas no la menor, es en las artes marciales, incluyendo al Aikido; asimismo lo encontramos en la psicología que motivó a los Kamikaze, o pilotos suicidas de la Segunda Guerra Mundial, la supervivencia en la selva y la prolongada resistencia de 29 años después de la guerra de los soldados japoneses ultranacionalistas (como el teniente Onoda en las Filipinas), y en las políticas económicas postbélicas de Japón. Muchos japoneses todavía añoran el periodo feudal como una época heroica y romántica en la que el Samurai representaba la figura heroica.

El periodo feudal japonés duró de fines del siglo XII a mediados del XIX y es comparable en muchos aspectos al periodo feudal europeo. Ambos mantuvieron rígidas estructuras jerárquicas de clase y un estricto código ético para la clase guerrera. Este código fue conocido en Japón como Bushido, que traducido literalmente significa "Modos Militares del Caballero", o código de conducta apropiado para un caballero guerrero. En el vértice de la pirámide social estaba el Emperador o "Hijo del Cielo", quien fue adorado hasta 1945 como un dios viviente; pero no tuvo ninguna intervención práctica en los asuntos de Estado durante la mayor parte del periodo feudal. Su función principal residía en promover la cultura y el arte recatado de la vida cortesana, la arquitectura, la jardinería ornamental, la poesía y las muchachas geishas, para todos los cuales se aplicaban reglas estrictas. El poder político en manos del Shogun o "General" quien personificaba al Dios de la tormenta o padre espiritual de los Samuráis. Sus poderes eran una combinación de los de un primer ministro y los de un caudillo militar contemporáneo. Abajo de los Shogun estaban los daimyo o nobles de la corte, cada quién con un séquito de asistentes o guardias (Bushi o Samurai) equivalente a un pequeño ejercito privado. Las demás clases en orden descendiente de importancia, mas no necesariamente de riqueza, eran los aldeanos, los artesanos, y los comerciantes - relativamente acaudalados eran inferiores en un sentido social a los campesinos y los artesanos, al igual que lo eran los Samuráis. Los Samuráis estaban excluidos del comercio y recibían su paga del Shogun o del daimyo en forma de arroz, que en años posteriores vendían generalmente a los mercaderes cuando apareció el dinero como un medio de cambio. Muchos que vivían en un estado de pobreza empedernida, y consideraban de mal gusto hablar de dinero o preocuparse demasiado de él. A pesar de esto se convirtieron en el ideal de la nación y en uno de los principales temas de arte y la literatura. Si no es que el principal.

Bushido: El Código Samurai

Los criterios respecto al Samurai varían considerablemente. Para algunos eran feroces peleadores profesionales y asesinos despiadados. En cambio los románticos los ven como idealistas comparables a los caballeros de las leyendas del rey Arturo. Sin duda la verdad está situada entre los extremos. Tenían muchos privilegios, no trabajaban y estaban exentos de impuestos. También tenían el derecho legal de matar al instante a cualquier plebeyo irrespetuoso. Se requería lógicamente de algún código para evitar el abuso absoluto de esos poderes. Dicho código, el Bushido, aunque nunca fue redactado emergió en el siglo XII.

Bushido significa el código de conducta adecuado para el caballero combatiente. Tiene un notable parecido al de los caballeros feudales europeos, cuyo periodo histórico también es muy semejante. Para vivir de acuerdo con este código, un Samurai debería ser valeroso, honorable, motivado por un deseo de actuar con rectitud y justicia, debería ser misericordioso, veraz, cortés, leal, poseedor de un gran dominio de sí mismo y capaz del autosacrificio.

En verdad era un código estricto, que sin duda más de unos cuantos dejaban de cumplir. Sin embargo, según la experiencia del escritor, es notable observar cuántas de estas características todavía son exhibidas por muchos de los Aikidokas más grandes del mundo, en particular quienes tienen antecedentes de entrenamiento en Japón. Esto sucede presumiblemente porque fueron entrenados en un medio empapado en las tradiciones subyacentes. Una proporción mucho mayor de Aikidokas occidentales son entrenados en una atmósfera que pone énfasis sólo en lo físico o incluso en lo comercial. Tal vez esto sea inevitable, ya que es imposible virtualmente transplantar todo un rasgo cultural. Esto ocurre especialmente cuando la instrucción no está en manos de un japonés o de alguien entrenado en Japón; o también si existe un problema de lenguaje.

El énfasis del Bushido en la virtud militar de la bravura es inevitable y no requiere mayor discusión. No obstante está ligado de modo estrecho con la virtud del honor, que aún es una poderosa fuerza motivadora en el moderno Japón. Con el reciente y fenomenal desarrollo económico del Japón, los occidentales pueden creer que la motivación principal de ese país es el dinero. Esto no sucedía en el Japón feudal y si hoy sucede es por un motivo yuxtapuesto al del honor. La apertura forzada de ese país al comercio occidental en 1853, significó una gran humillación para los japoneses, y con objeto de recuperar su prestigio (honor) necesitarán vencer a occidente en su propio juego. De allí la revolución social, la abolición del shogunato y de los Samurai que no habían podido rechazar a los bárbaros y la importancia que le dan al poder económico e industrial lo mismo que al militar. Fue simplemente el espíritu Bushido adaptado a circunstancias modernas. El honor y el respeto propio fueron los motivos primarios, y la riqueza se consideraba en un lugar muy secundario; aunque sin duda, ahora se ha transformado en un símbolo del éxito y por lo tanto en una prueba de la recuperación del prestigio. Entre los Aikidokas más grandes del mundo, el honor y la fama siguen siendo la mayor fuerza impulsora, pero como es tan grande la demanda de instructores de Aikido, se suscitan inevitablemente fuertes intereses financieros. Como el código feudal occidental de caballería está muerto y enterrado hace mucho tiempo, tal vez sea ilógico pensar que los japoneses sigan adhiriéndose a sus principios de Bushido por más de un siglo desde el derrumbamiento de su "raison d' etre" esencial. En tal caso, es una gran lástima. Es de esperarse que estos Samuráis de nuestros días sigan coincidiendo con sus antepasados Samuráis, para muchos de los cuales la pérdida de honor conducía al Seppuku (Hara-kiri), ritual que señala:

"Cuando se pierde el honor, es un alivio morir; la muerte no es sino un retiro seguro de la infamia".

Tenemos la esperanza al igual que el profesor Nitobe, de que "el Bushido puede desaparecer como un código independiente de ética; pero no así su poder sobre la tierra; sus escuelas de proezas marciales u honor cívico pueden ser derruidas; mas su lucha y su gloria sobrevivirán por mucho tiempo a sus ruinas".

"Quienes se aferran a la vida, mueren; quienes desafían a la muerte, sobreviven"

 

Uyesugi Kenshin

 

Los Siete Principios

 

Bushido, la vía del samurai , tuvo su origen a partir de la fusión del budismo y el shintoismo. Esta vía puede resumirse en siete principios esenciales:

1.- Gi : la correcta decisión, la que se realiza con ecuanimidad, la correcta actitud, la verdad. Cuando debemos morir, debemos morir. Rectitud.

2.- Yu: valentía teñida de heroísmo.

3.- Jin: amor universal, benevolencia hacia la humanidad; compasión.

4.- Rei: la correcta acción - una característica casi esencial, cortesía.

5.- Makoto: sinceridad completa y absoluta; apego a la verdad.

6.- Melyo: honor y gloria.

7.- Chugo: devoción y lealtad.

Estos son los siete principios subyacentes del espíritu Bushido, Bu: artes marciales; shi: guerrero; do: la vía.

La vía del samurai es un imperativo y un absoluto fundamental para ella es la práctica corporal a través del subconsciente, por ello la enorme importancia que se le da a la correcta acción o al correcto comportamiento.

El Bushido influenció al Budismo y viceversa; los elementos del Budismo que encontramos en el Bushido son cinco:

  • Pacificación de las emociones

  • Aceptación tranquila de lo inevitable

  • Autocontrol ante los eventos

  • Una exploración más íntima de la muerte que de la vida

  • Pobreza pura

Anterior a la Segunda Guerra Mundial, el maestro Zen, Kodo Sawaki, habitualmente instruía a los más grandes maestros en las artes marciales, las más altas autoridades del Budo. En los idiomas occidentales artes "marciales" se confunden con "artes de guerra", pero en Japón sólo hay: la vía. En Occidente las "artes marciales" son una moda, se han transformado en un deporte urbano, una técnica, y no tiene nada del espíritu de la vía.

En sus charlas, Kodo Sawaki decía que el Zen y las artes marciales tenían el mismo sabor y eran la misma cosa. Y en ambos, el entrenamiento tiene un valor muy alto.

¿ Cuánto tiempo necesitas entrenar ? Mucha gente me ha preguntado, ¿ Cuántos años debo practicar zazen?, y yo les respondo, "hasta que mueras". No quedan muy felices con esa respuesta. En occidente la gente quiere aprender rápido; alguna personas piensan que una vez es suficiente: "Fui una vez y comprendí", dicen.

Pero el dojo no es como una universidad.

También en el Budo debes practicar hasta que mueras.

Taisen Deshimaru

 

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